sábado, 18 de noviembre de 2017
Carta de la Identidad Carismática de la Familia Salesiana de Don Bosco
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- Por: D. Pascual Chávez Villanueva, IX Sucesor de Don Bosco
Ya puedes descargar en español la Carta de la Identidad Carismática de la Familia Salesiana de Don Bosco.


     Estamos en los comienzos del trienio de preparación para la celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco, que implica de forma diversificada a todos los Grupos de la Familia Salesiana y a todo el Movimiento salesiano. Este periodo de preparación y de celebración, que va desde el 16 de agosto de 2011 hasta el 16 de agosto de 2015, es un “tiempo de gracia y de renovación”; nos lo ofrece el Espíritu para que conozcamos mejor el carisma de Don Bosco y lo asimilemos en nuestra vida personal y en la de nuestros Grupos. También la Carta de Identidad para nuestra Familia, que deseo presentaros, nos estimulará y nos orientará en este camino.

     El 31 de enero de 1995, Solemnidad de San Juan Bosco, Don Egidio Viganò, séptimo Sucesor de Don Bosco, nos dio la Carta de Comunión de la Familia Salesiana de Don Bosco. En la presentación escribe que ella delinea «los elementos fundamentales que construyen la unidad en el espíritu de Don Bosco. Se quiso comenzar por el alma de la Familia, porque el sentimiento de pertenencia a ella más que de reglas externas se nutre de la vitalidad del espíritu común». La aportación de reflexión sobre el espíritu salesiano, ofrecido por aquella primera Carta, ayuda a comprender que somos una Familia espiritual y por eso es el espíritu quien instaura nuestras relaciones mutuas.

     El 25 de noviembre de 2000, día en que recordamos la muerte de la Venerable Mamá Margarita, Don Juan Edmundo Vecchi, octavo Sucesor de Don Bosco, nos ofreció la Carta de la Misión de la Familia Salesiana. Don Vecchi escribía así en la presentación: ella nos ofrece «la orientación y la sensibilidad de los Grupos de la Familia Salesiana en la esfera de la misión apostólica. La podemos definir como un texto inspirador. Solicita de cada uno de los Grupos de la Familia un compromiso que se caracteriza como compromiso salesiano». Con esta segunda Carta se hace visible que la nuestra es una Familia apostólica y que trabaja con fines y sentido pastorales.

     El 31 de enero de 2012, Solemnidad de San Juan Bosco, en el primer año de preparación al Bicentenario de su nacimiento, como noveno Sucesor de Don Bosco, os entrego la Carta de la Identidad carismática de la Familia Salesiana de Don Bosco. Ella es y será una referencia para todos nosotros en el camino común de nuestra Familia y en el camino específico de cada Grupo. Un primer borrador se publicó el 24 de mayo de 2011, Solemnidad de María Auxiliadora. María misma, nuestra inspiradora y apoyo, nos pone en las manos esta “ayuda” para nuestro crecimiento carismático. “María renueva a la Familia Salesiana de Don Bosco”,1 escribía Don E. Viganò en su primera carta como Rector Mayor. Ella sigue también hoy su obra, iluminando nuestra mente y abriendo nuestro corazón a los nuevos desarrollos del carisma común.

     La Carta de Identidad recoge la reflexión y la experiencia maduradas en estos años a partir de las dos Cartas anteriores sobre la comunión y sobre la misión en nuestra Familia. Esos documentos se han tomado en este nuevo texto en sus expresiones fundamentales. En esta nueva Carta se describen, en efecto, los elementos característicos y caracterizadores de la Familia Salesiana, es decir, aquellos aspectos en los que todos los Grupos se reconocen, haciendo así posible el intercambio de experiencias, la colaboración y la visibilidad.

     Lo que se describe en esta tercera Carta, que comprende y agrega las dos anteriores, es la identidad carismática de la Familia Salesiana, es decir, todo lo que se refiere a la misión, al espíritu, a las relaciones, a la formación, a los métodos de educación y evangelización. Si duda también la historia del carisma, considerado en sus orígenes y en su desarrollo, forma parte de la identidad; en efecto, una identidad sin memoria, al no tener raíces, carece de futuro. Por eso la Carta recoge la experiencia de los diversos Grupos de la Familia, diseñando, en síntesis, la identidad del carisma salesiano que es patrimonio de todos.
La descripción de la identidad del carisma salesiano de nuestra Familia, presente en esta Carta, ha brotado de un largo proceso de reflexión y convergencia, sobre todo en el seno del Consejo mundial de la Familia Salesiana. Los frutos, que esperamos de un mayor conocimiento y comunión de la identidad común, son el refuerzo de la unidad, del sentido de pertenencia y de la significatividad de nuestra Familia. Una identidad débil, en efecto, engendra fragmentación de las ideas, debilitamiento de los lazos e insignificancia en la acción. Por ello se hace la invitación a todos los grupos para que reaviven y potencien la identidad común, de modo que hagan de ella un don a toda la Iglesia.

     Si creemos en la Familia Salesiana, encontraremos el entusiasmo, los recursos interiores y las formas de acción para hacerla crecer en su identidad. Entonces nuestra Familia gozará de una vitalidad tal que atraiga nuevas vocaciones.

     Es lo que confiamos al Espíritu Santo y a María Auxiliadora, a Don Bosco y a todos nuestros Santos y Beatos.

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