viernes, 15 de diciembre de 2017

San Gaspar de Búfalo

Etimológicamente significa “que administra tesoros”. Viene de las lenguas hebrea y persa. He aquí un joven pacífico que, por defender al Papa, Napoleón lo desterró de Roma hasta que sus ejércitos fueron derrotados. Precisamente Gaspar nació en el seno de una familia cuyo padre era capitán. Su nacimiento tuvo lugar en Roma en el año 1786. El duro jefe francés metió en la cárcel al Papa Pío VII. Cuando volvió de su exilio, la ciudad sentía la necesidad de que de nuevo los sacerdotes se entregaran a su misión apostólica. Todas estas cosas fueron calando paulatinamente en el alma de este joven con ansias de aventuras espirituales. Para darle rienda suelta a todo el ímpetu que sentía en sus venas, fundó los Misioneros de la Preciosa Sangre. El objetivo que se había marcado era la urgencia de evangelizar pueblo a pueblo. Contó en este proyecto, además de la protección divina, con el apoyo incondicional del Papa. Preocupado por la cultura y por la gente necesitada de todo lo humano y religioso, les dijo a sus misioneros que trabajasen preferentemente en los barrios marginales de las ciudades y de los pueblos. Ya ves. Nada hay nuevo bajo el sol. Hoy hay muchas congregaciones religiosas que se dedican a atender a los inmigrantes y marginados por casa del Sida o por cualquier otro motivo de desarraigo familiar. Nápoles en su tiempo era la ciudad más difícil. Estaba poblada de bandidos y de mafia. Empezaban sus obras apostólicas con mucha oración y pasando dificultades de todo orden. Otro punto clave en su predicación y que continúa vivo entre los cristianos de hoy fue la propagación de la Adoración Nocturna, es decir, dedicar a Jesús una vez al mes un par de horas de oración. Cuando todo le iba bien y su fundación crecía, cansado de tanto trabajo, murió en Roma en el año 1836. Lo hicieron santo en 1954. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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